“Invertir en las mujeres y las niñas tiene un efecto multiplicador sobre la productividad y el crecimiento económico sostenido... invertir en las mujeres no es solo lo que se debe hacer, es lo más inteligente que hacer.”

Ban Ki-moon
Secretario General, Naciones Unidas

Mensaje de AMMJE Capitulo Los Cabos por el Día Internacional para erradicar la Violencia contra la Mujer.

Saludo a los distinguidos miembros del presídium titulares de las dependencias de gobierno, representantes de la sociedad civil y medios de comunicación presentes,

Agradezco al Instituto de la Mujer en los Cabos por el espacio a este evento en el que se conmemora el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la  Mujer.  

Empezaré por compartirles, que cuando la gente escucha hablar de violencia contra la mujer, les vienen a la mente imágenes de mujeres golpeadas por sus esposos. Pero la violencia hacia la mujer, no sólo se refleja con moretones.  

En el ámbito económico, la violencia hacia la mujer se traduce en salarios mal pagados, en la discriminación para otorgarles puestos de alta dirección, en el constante acoso sexual que sufren en la calle, en el transporte público y en el trabajo, en la obstrucción institucional para obtener justicia, en la exclusión de las mesas donde se toman las decisiones económicas del país, de nuestro Estado y de nuestro municipio y en pocas palabras en la obstaculización de todo aquello que les permita adquirir la independencia económica y decidir sobre los hechos cotidianos de su vida.

Y es que existe una directa relación, entre la dependencia económica y la violencia que sufren las mujeres. La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) en 2011, encontró que el 73% de mujeres adultas mayores que dependen económicamente de sus familiares sufren violencia, en comparación con aquellas que no dependen económicamente de nadie, de las cuales, sólo el 24% sufre violencia. Es decir, las mujeres económicamente dependientes son tres veces más susceptibles de vivir en violencia. Y es que las mujeres que tienen una base de autonomía material, pueden tener la posibilidad real de gestionar el ejercicio y el respeto de sus derechos y por eso tienen más probabilidades de vivir sin violencia.  

Por eso un gobierno y una sociedad comprometida por erradicar la violencia contra la mujer, deber enfocarse activamente en promover y lograr, de manera real, que las mujeres tengan un trabajo digno, bien remunerado y que se sientan orgullosas de sus logros profesionales.  

Les quiero compartir la experiencia que vivimos este año las empresarias de AMMJE en el Congreso Internacional en Taiwán. A pesar de que la cultura oriental es machista como la mexicana, que Taiwán también reporta problemas de corrupción, y que este país adoptó la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (la CEDAW) apenas en el año 2011 (en comparación con México la adoptó hace 33 años en 1981), nos sorprendimos al enterarnos de todos los cambios que este país generó y que lo colocan en el segundo lugar del índice de inequidad de género de la ONU (México ocupa el lugar 73 en esta lista). Ser recibidas en Español por el Presidente de Taiwán y su madre, quien es socia fundadora de la Asociación de Mujeres Empresarias en Taiwán, fue una muestra clara del respeto y compromiso con las mujeres empresarias.

Este país logró todos estos cambios en tan poco tiempo porque a su Gobierno le queda claro que el desarrollo económico de las mujeres es un factor fundamental no sólo para incrementar la economía nacional, sino para reducir la violencia. Taiwán es el segundo lugar más seguro del mundo.  

Lamentablemente en México seguimos promoviendo una visión machista del trabajo. A los varones se les enseña que trabajar les dará dinero para comprarse todo lo que anhelan: automóviles, casas, relojes, viajes, fiestas y claro, mujeres, esposas e hijos. Por otro lado, a las mujeres se les enseña que cocinar rico, limpiar la casa y ser bonita, les conseguirá un marido que tendrá todo lo que ellas anhelan: automóviles, casas, ropa, zapatos, joyas, y por supuesto esposo e hijos. Las pocas mujeres adineradas que se ven en las novelas, comerciales y películas, adquirieron su riqueza por herencia de su padre, por quedarse con el dinero de su esposo difunto o en el divorcio, por ligarse un galán millonario, o hasta por ganarse la lotería. Difícilmente vemos casos de mujeres que hayan alcanzado la independencia económica por sus propios medios, por ser una destacada profesionista o empresaria y disfrutando de su independencia. Esto provoca que la mayoría de las mexicanas vea el trabajo como una necesidad económica y que éste sea el principal motivo para trabajar, a diferencia de los varones, cuyo principal motivo para trabajar es ejercer liderazgo, según lo reportó en el 2009 el CONAPRED en el documento “Discriminación por Género en el Ámbito Empresarial”. También por esta visión, es que muchas mujeres se quedan en relaciones violentas y repiten los ciclos de violencia con otras parejas, pues estén plenamente convencidas de que la única manera de cubrir sus necesidades económicas, es consiguiendo marido.  

Por todo lo anterior les invito a comprometerse a promover, proteger y garantizar el trabajo de las mujeres y a celebrar su independencia económica. Para lograrlo, es indispensable tener el coraje de mirar la realidad desde otra óptica.

Debemos modificar desde el discurso –dejando de pensar en las mujeres sólo como amas de casa y motivando a los hombres para cooperar más en las labores domésticas—,desde la política pública – generando y financiando proyectos que incentiven el trabajo de las mujeres y promuevan su incursión en áreas donde no participan actualmente, como en el sector primario y de la construcción—, y desde la educación, fomentando el emprendurismo en las niñas y enseñando que el trabajo es una herramienta creativa que produce satisfacción y desarrollo personal. Porque la desigualdad y la violencia hacia la mujer inician en la mente del agresor, se expresan ante una sociedad indiferente, se multiplican con la impunidad y se combaten con la independencia económica de las mujeres.  

Muchas gracias.
Charlene Ramos Hernández
Presidenta AMMJE los Cabos

 

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